Dalías, bajo la luz de su Cristo

La venerada imagen protagonizó el desfile procesional bajo un manto de cohetes, begalas y pétalos

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María Torres | DALÍAS
http://adra.ideal.es

El fuego, la pólvora y el sentir de todo un pueblo tomaron ayer la palabra en Dalías. Como cada tercer domingo de septiembre, el Cristo de la Luz volvió a recorrer las calles de la localidad bajo un manto de cohetes, pétalos y bengalas. Enmudecidos y emocionados, miles de fieles lanzaron al viento sus plegarias en el día grande de tan venerada imagen.

Pasadas las ocho y media de la tarde, el Cristo de la Luz de Dalías hizo acto de presencia a las puertas de la iglesia de Santa María de Ambrox. Un año más, Dalías recibió a su Cristo con los brazos alzados, en señal de respeto y veneración, ante un ensordecedor estruendo de cohetes, tracas y bombas. Fue un momento mágico para los miles de dalienses y peregrinos que se agolparon en las calles de la localidad para ser testigos de un espectáculo que convierte en fuego, sonido y pólvora una devoción extraordinaria. Fue, además, el punto de partida de una procesión que, como es habitual, presidieron la Hermandad del Santo Cristo de la Luz de Dalías y las autoridades institucionales. La Banda de Música de Dalías y la banda de tambores y cornetas de Nuestra Señora de la Caridad de Vélez Málaga aportaron la nota musical.

Según fuentes oficiales, se lanzaron en Dalías hasta 1.500 kilos de cohetes desde una decena de puntos. Es la forma que Dalías y sus peñas eligen para agradecer al Cristo de la Luz la protección que les brinda. Especialmente destacado fue el paso de la talla por la Peña de la Luz. Coincidiendo con su décimo aniversario, el colectivo lanzó 1.000 docenas de cohetes y quemó alrededor de 150 bengalas. La televisiva Mar Segura fue la encargada ayer de proceder al encendido de la quema. El resto de peñas también aportaron sus ofrendas en forma de cohetes y bengalas. La Petalá, por su parte, bañó al Cristo de la Luz con los pétalos de 10.000 claveles en uno de los encuentros más esperados de la procesión.

El Cristo de la Luz regresó al templo pasadas las doce de la noche. Como manda la tradición, Dalías apagó sus luces para despedir a su Cristo bajo el resplandor de las bengalas y del sonido de más cohetes, más tracas y más pólvora. De vuelta a su altar, la talla presidió su tradicional besapiés en el último día de unas fiestas, declaradas de Interés Turístico Nacional de Andalucía, que el domingo llegaron a su fin.