PATRIMONIO DALIENSE

LOS REBAÑOS MORISCOS FRENTE A LOS GRANDES GANADEROS

Autor: Pedro Ponce – Publicado en http://www.elalmeria.es

Campo de Dalías/El Ejido. En esta zona, junto a la costa del mar, herbajaban, en invierno, todos los ganados de las Alpujarras y los de la ciudad de Granada y su tierra

Un documento del Archivo General de Simancas, del año 1526, hace una explícita referencia a la participación masiva de los rebaños moriscos en los pastos del Campo de Dalías, practicando una interesante trashumancia, y a las dificultades que los mismos experimentan frente a las pretensiones de los ganaderos cristianos viejos.

Los últimos anteriormente citados adoptaron usos muy antiguos, encontrándonos con una continuidad de la época medieval a la moderna, entre prácticas musulmanas, y cristianas, como se pone de manifiesto en un documento del Archivo Municipal de Granada del 6 de agosto de 1525: en el Campo de Dalías, junto a la costa del mar, herbajaban, en invierno, todos los ganados de las Alpujarras y los de la ciudad de Granada y su Tierra, y, ante la carencia de agua los musulmanes habían construido “veinte y tantos aljibes”, de los cuales algunos se llenaban, mediante la Acequia del Campo, con el agua del manantial de las Fuentes (Arroyo de Celín) que les pertenece un día a la semana, y, frente a la buena conservación anterior, ésta en el momento es mala, encontrándose la Acequia del Campo ciega, para remediar la situación cada una de las cabezas, de los ganados que llegaban al Campo de Dalias, debían contribuir con un maravedí o tres blancas durante un periodo de cuatro o cinco años.

En el Archivo de la Alhambra de Granada existe una interesante documentación sobre el “secuestro” de los bienes de moriscos “pasados allende”, que, si bien no hacen referencia directa a Dalías, son de interés para el conocimiento de la ganadería morisca. A Pedro Mercadillo vecino de Níjar, el 1 de junio de 1562 se le incautan varios bancales en la huerta y 65 cabras, 49 cabritos, 17 ovejas, 10 corderos, 18 machos y 2 carneros, consignando el escribano: “averigüé el queso que se había hecho, en poder de Andrés Hernández, en cuyo poder andaba el dicho ganado con lo de Diego Mercadillo, el cual me dio y entregó hasta media arroba de queso”; el 9 de junio de 1562 en el “secuestro de bienes” de Diego de Benavides, igualmente vecino de Níjar, se consignan 39 cabras (16 “grandes”, el resto “chotos”); en el del 13 junio de 1562 correspondiente a Sancho de Benavides, Níjar, 40 cabras que “anduvieron en el almoneda y no se hallaron más por ellas de a seis reales cada una, una con otra… y con los cabritos, que todas son cuarenta cabezas”, importe 240 reales, y, en el de García de Ayala, Níjar 13 de septiembre de 1562, “una tinaja de queso de hasta tres arrobas”. En el “secuestro de bienes” de Diego Hanfat Çaguer, 12 de agosto de 1568, vecino de El Alquián, se anotan 38 ovejas y 2 carneros; y, en el de Domingo Jubaya, Félix junio 1562, 4 cabras y 4 cabritos, valorados en cuatro ducados y un real. En el “secuestro de bienes”, año 1568, “de la parte que pertenece a su Majestad, de Francisco Bellán, por haberse pasado a Berbería Hernando Bellán, vecino de Salobra, su hijo”, se confiscan 158 cabezas de ganado cabrío, 32 marjales de tierra y 20 de viñas. Salobra “está en una halda en un cerro, por encima del río de Adra, legua y media de Berja y una legua de Adra”.

Los moriscos eran también ganaderos, sin embargo, en el estudio de esta actividad se ha profundizado menos que en otros aspectos, como la agricultura. En Laujar el 3 de junio de 1572 varios testigos comparecen ante Alonso de Frías, alcalde mayor de la Alpujarra, y juez de comisión para el repartimiento de la taha de Andarax, y, “preguntados qué ejidos y dehesas hay en los lugares y términos de esta taha [de Andarax], dijeron que no hay ningún ejido, ni dehesa particular, y que todo es pasto común, y que de invierno tenían los ganados en el Campo de Dalías, que está cinco leguas de aquí, y de verano a la sierra Nevada y a la de Gádor” (Archivo Municipal de Fondón. Libro del Apeo/Repartimiento de Fondón, traslado de1773, fol. 76 r-v).

Un documento conservado en el Archivo Histórico Provincial de Almería pone, igualmente, de manifiesto la importancia de la ganadería morisca en el Campo de Dalías. En la ciudad de Almería el día 24 de enero de 1569 comparecen, ante el escribano Cosme de Quevedo, varios pastores vecinos de Ávila, Granada, Burgos, Beteta (obispado de Cuenca), Castillo Potrerra de Sevilla, Reino de Navarra, Hermosilla (Tierra de Zamora), Tudela de Ebro, y otorgan poder a un vecino de la citada ciudad para cobrar las partes que les corresponden de más de 220 cabezas de ganado vacuno que ellos recogieron en el Campo de Dalías, pertenecientes a los moriscos rebelados de la taha de Andarax y de otros lugares de la Alpujarra. Aparte de la presencia ganadera morisca, otros dos hechos llaman la atención, por una parte, la cuantía considerable del ganado vacuno, y, por otra, la variada procedencia de los pastores de ganados “ovejunos”, lleva a pensar en la presencia de ganaderos de la Mesta Castellana en esta época en el Campo de Dalías, al menos en su parte bajo jurisdicción de Almería.

Independientemente de estos ganaderos mesteños propiamente dichos, el Campo de Dalías era el “invernadero” más importante para los rebaños de los grandes ganaderos, especialmente de la ciudad de Granada, seguidos a distancia por la Alpujarra y el nordeste del Reino, entre Guadix y Huéscar. En octubre de 1568, poco antes del levantamiento morisco, salió del Cortijo de El Quempe, próximo al pueblo del Huelma (en el sur de la provincia de Jaén, limítrofe con los municipios granadinos de Guadahortuna y Montejícar), en el límite, septentrional del Reino de Granada, un rebaño de 3.115 ovejas y 100 carneros y se encaminó hacia el Campo de Dalías; iban al cuidado de seis pastores y 29 perros; ochenta burras transportaban 200 fanegas de harina, 80 de cebada, 12 de grasa, y 2 de sal, además de 10 arrobas de aceite. Ya en el Campo de Dalías, las ovejas parieron en noviembre y diciembre y habrían emprendido el regreso al final del invierno como de costumbre, si los moriscos sublevados no se hubieran apoderado del rebaño en enero de 1569. Igual contratiempo experimentó el ganado del jurado de Granada Juan de Palma, que perdió por esto 2.500 ovejas.

Como vemos, durante el levantamiento morisco (1568-1570) la suerte de los ganados del Campo de Dalías basculó entre uno y otro bando, según los avatares de la guerra.

En el Campo de Cartagena bajo jurisdicción de la ciudad de Murcia, en la segunda mitad del siglo XV, se localizan algunos pequeños manantiales/fuentes.

La más importante era la del Álamo en el actual núcleo de población de Fuente Álamo; sus aguas eran comunes y se utilizaba como abrevadero; en 1474 se encontraba en precaria situación, por lo que el Concejo realizó algunas obras, para su mejor aprovechamiento.

Las otras fuentes se localizan al pie de núcleos montañosos formando surgencias.

En la sierra de Carrascoy tienen su nacimiento las de la Murta y la de la Zarza y al oeste del cabezo Negro lo tiene la fuente Amarga.

En las proximidades de estas fuentes el concejo de Murcia hizo las siguientes donaciones: en el camino que conducía a la del Álamo cuatro cahíces a Jaime Guillén en noviembre de 1479 y una heredad de cuatro pares a Ginés Silvestre en 1484; en el paraje de la fuente de la Zarza, dos cahíces a Alfonso López en junio de 1474 y otros dos a Andrés Adam en octubre del mismo año; en Fuente Amarga, dos cahíces a Juan Fernández en octubre de 1471; en 1474: seis barchillas a Pedro Cabrera, dos cahíces a Fernando de Torreno, y otros dos a Diego Sánchez de Villaescusa y a Álvaro de Castelnovo, respectivamente, tres cahíces a Andrés Vela en enero de 1477 y seis a Alonso Sánchez en noviembre de 1486; y en la fuente de la Murta, cuatro cahíces a Pedro Martínez en octubre de 1474, un secano a Rodrigo de Soto en 1480 y una heredad de un par de bueyes a Miguel Saura en agosto de 1499.

En la parte del Campo de Cartagena bajo jurisdicción de la ciudad de Murcia, en la segunda mitad del siglo XV, encontramos varios “charcos”.

Eran declives naturales en terreno impermeable, que durante el otoño y el invierno, debido a las lluvias, tenían agua durante varios meses y se utilizaban como abrevaderos, en primavera y verano por lo general se encontraban completamente secos.

1. Vega de Huebro (J. Serrano)

2. Huebro, molino (J. Serrano)

3. Campo de Níjar, aljibe (J. Serrano)