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SANTA CRUZ

Santa Cruz - Dalías

Santa Cruz – Dalías

 
En un pequeño montículo muy próximo a la población de Dalías, en su costado este, se encuentra el monumento a la “Santa Cruz”, muy popular entre todos los vecinos de la localidad, fundamentalmente debido a su cercanía. Es un edificio de construcción simple de pequeñas dimensiones situado sobre una plataforma cuadrada con cuatro arcos de medio punto apoyados en otros tantos pilares. En su cubierta plana, sobresale una bóveda de media naranja y se pueden  ver uno sencillos adornos en cada una de las esquinas del edificio. En su interior, una sobria cruz de madera completa el monumento.

Se trata de una construcción del Siglo XIX, aunque se desconoce por quién y el motivo de su construcción. El hecho es que en este paraje se ha venido celebrando el Día de la Cruz de forma singular, con una breve excursión a modo de romería y a donde los vecinos acuden para rezar el “Rosario de la Cruz”.

Se sube todos los años al amanecer al cerro de la Santa Cruz para hacer noventa. El día 3 de mayo se reza el “Rosario de la Cruz”. Cada persona tiene que coger veinte piedras, teniendo que arrojarse una cada vez que se completa un rosario hasta completar los veinte, y se dice:

“Alma mía, te morirás,
por el valle de Josafat pasarás,
y le dirás, detente allá
que no quiero parte en tí,
que el día de la Santa Cruz
dije mil veces Jesús… Jesús, Jesús, Jesús (se recita por cada cuenta del rosario).

Del libro “Patrimonio Histórico y Cultural.Dalías”Biblioteca Talia nº9
© Asociación Cultural Talia 2010

ROTA Y EN EL SUELO LA CRUZ DEL CERRO AL QUE DA NOMBRE

La Cruz de madera que presidía el monumento a la Santa Cruz en el cerro al que le da nombre se encuentra tirada en el suelo desde hace unos días.

La Cruz en el suelo, junto al  templete que la cubría

La Cruz en el suelo, junto al templete que la cubría

Según parece, la tormenta de viento y lluvia del pasado día 25 ha dejado también daños en el patrimonio cultural, y en esta ocasión ha derribado la Cruz de madera que estaba colocado en el Monumento de la Santa Cruz, en el cerro al que da nombre, que unos días después aún hemos encontrado en el suelo, según las fotos que publicamos, realizadas en la mañana de hoy sábado.

La alerta de estos hechos la hemos recibido a través de las redes sociales y de mujeres del barrio de Cantarranas, que además de celebrar cada año en este lugar la festividad de la Cruz en los primeros días de mayo, también muchas de ellas contribuyen a su limpieza y mantenimiento. Sin embargo, según parece desprenderse de las imágenes, el tiempo transcurrido habría ido dañando la madera, que no habría podido soportar los embates del fuerte viento mezclado con lluvia.

El resultado de todo ello lo podemos ver en el suelo, junto al templete del monumento, donde yace la cruz tumbada, aunque puede observarse como en el interior de la peana de obra, quedan restos de la Cruz, apreciándose el astillado corte de la madera. En unas primeras conversaciones entre miembros de esta asociación, nos ponemos a disposición del Ayuntamiento y la Parroquia, para colaborar en el restablecimiento y recuperación de nuestro patrimonio cultural, que en buena parte viene simbolizado por este monumento, cuya descripción y características generales quedaron recibidas en la publicación “Patrimonio Cultural de Dalías” editado por TALIA.

Otras imágenes de hoy

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Gabriel García Fornieles y la fotografía de su época

Personalidad. El artista ha ido formando su carácter en una época conocida por algunos historiadores como edad de las masas, caracterizada por la modernización de los hábitos

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http://www.elalmeria.es  01.12.2013   |  PEDRO PONCE MOLINA

A la vista del interés y excepcionalidad del fondo fotográfico sobre la Dalías del primer tercio del siglo XX, que constituye la colección de las hermanas Giménez Luque, nos preguntamos ¿quién fue el autor? La información proporcionada por su madre Isabel Luque Guillén y otros parientes como doña Elisa Giménez García, lleva a atribuir la autoría a Gabriel García Fornieles, en un periodo de tiempo centrado fundamentalmente en el segundo y tercer decenios del siglo XX, especialmente entre los años 1914 y 1920.

Importantes, para fijar criterios sobre su personalidad, han sido los datos sobre los orígenes familiares. Sus padres fueron Gabriel García, boticario, e Irene Fornieles, hija única y heredera universal de uno de los principales terratenientes de la Dalías de los últimos decenios del siglo XIX. En las listas de los electores de Diputados a Cortes del distrito de Berja para el año 1858, en Dalías aparecen 80 hombres con derecho a voto, figurando en primer lugar José Fornieles Godoy que paga una contribución directa de 3.116 reales, seguido, en segundo lugar, por Eugenio Peralta con 1.273, en el séptimo puesto está Juan A. Fornieles con 794, y en la posición setenta y cuatro Gabriel Fornieles con 405 reales. Gabriel García e Irene Fornieles fueron padres de: David (médico), Eloísa (soltera), Irene (soltera), José, Gabriel (soltero), Dolores, Isabel y Salvador (soltero). En estos tiempos las fotografías son objetos de difícil adquisición que no se los pueden permitir muchos.

Gabriel García Fornieles ha ido formando su personalidad en una época conocida por algunos historiadores como edad de las masas, caracterizada por la modernización de los hábitos y el desarrollo de nuevas formas de cultura colectiva (fotografía, cine, deporte, etc.), aparición de comportamientos emocionales y sentimientos colectivos que con frecuencia la política trata de encauzar y manipular, y el afloramiento de la opinión pública, en función de la mayor accesibilidad a la prensa. La Primera Gran Guerra será el inicio de una nueva etapa hasta el estallido del Segundo Conflicto bélico en 1939.

La expansión de publicaciones periódicas fue posible por el desarrollo de medios técnicos que permitieron una rápida edición y el telégrafo, explicándose también por la difusión del sistema educativo y la ampliación de la libertad de expresión. Dalías no fue ajena a este movimiento, como tampoco lo fue Gabriel García Fornieles que en 1907 publica en la prensa local un artículo titulado “De mi pueblo/La Democracia”, continuando con otros sobre las irregularidades en los riegos.

El profesor Donato Gómez, en un excelente y esclarecedor artículo sobre Los fotógrafos de la ciudad de Almería, ha puesto de manifiesto las dificultades existentes en el siglo XIX para obtener material fotográfico, bien fuera de tipo químico o papeles, y, por supuesto, cámaras; así como también que desde comienzos del XX la cosa cambia, al surgir establecimientos, fundamentalmente droguerías, e incluso especialistas en reparación de aparatos fotográficos.

La comercialización de cámaras de uso fácil (el famoso eslogan de Kodak “Apriete el botón, nos encargamos de lo demás”) revoluciona el mercado de la fotografía. El comienzo del siglo XX supone la ampliación del uso de cámaras fotográficas, y el desbordamiento de los fotógrafos profesionales, sustituidos en ambientes familiares por los aficionados. En estos momentos entramos en el siglo de la imagen.

En la Crónica Meridional, 20 de junio de 1907, apareció el escrito siguiente:

Instantáneas 

Me produce indignación 

ver que la fotografía 

siendo una noble afición 

se ha convertido en manía. 

Hoy todo bicho viviente 

pretende hacer un retrato; 

hoy no es persona decente 

quien no tiene un aparato. 

Todos presumen de artistas 

y lucen su habilidad 

sacando tipos y vistas 

del campo y de la ciudad. 

y hasta hay personas discretas 

que hacen de eso una virtud, 

y a gusto viven sujetas 

a tan negra esclavitud… 

Si hay entierros, procesiones, 

meeting, desfiles, revistas… 

¡allá van esos varones 

para llevarse las vistas! 

y en la carrera se ven, 

-que en ellas todos se juntan- 

aquí y allá más de cien 

máquinas que nos apuntan. 

Aunque el tiro no les falle 

la gente los toma a guasa 

¡que si apuntan en la calle 

disparan luego… en su casa! 

¡Bendigamos y admiremos 

la afición contemporánea, 

y nuestro canto elevemos 

a la máquina instantánea!

Gabriel García Fornieles, muy distante para bien de lo anterior, ha captado en todo su valor y posibilidades la nueva cultura visual unida a la fotografía, pero en convivencia con la pintura y la tradición literaria, de la cual no está al margen, pues es un gran lector y cuenta con una bien dotada biblioteca, en la que conviven las últimas novedades literarias con tratados de diferentes materias, varios, incluso, de arquitectura y en francés.

Los artículos sobre el Fondo Fotográfico Gabriel García Fornieles no hubieran sido posibles, por una parte, sin la buena voluntad y generosidad de las hermanas Giménez Luque y de doña Isabel Luque Guillén (viuda de don Manuel Giménez García) su madre, propietarias de las fotografías, y, por otra, sin la desinteresada colaboración y buen hacer de José M. García Lirola, Francisco González Criado, José Luis Sáez Pinel, José Serrano Lara y Diario de Almería; a todos/as mi gratitud.

 

Las Jornadas de patrimonio de Talia reivindican la Alpujarra como patrimonio

La Asociación Cultural de Dalías congregó a unas cincuenta personas en la quinta edición de este encuentro para poner en valor el patrimonio

El presidente de Talia junto con el primer ponente de la mañana, en los salones del Casino.

El presidente de Talia junto con el primer ponente de la mañana, en los salones del Casino.

Ideal-Almería 1.12.2014 | LAURA MONTALVO

DALÍAS. Tal y como afirmó la Asociación Cultural Talia de Dalías en el manifiesto que firmó hace cinco años con motivo de sus ya consolidadas jornadas, «el patrimonio, en cualquiera de sus múltiples manifestaciones, es uno de los legados más importantes que nos dejaron nuestros pasados como testimonio de su presencia temporal en el medio. Vivir en armonía con el patrimonio significa ser coherentes con nuestro presente, aprendiendo de nuestra historia, conociendo mejor nuestras señas de identidad y legando al futuro el testigo de una mejor calidad de vida».

El Patrimonio es el puente armonioso entre el pasado, presente y futuro, un elemento imprescindible para aprender del tiempo y el espacio. Por ello, y con el objetivo de conservarlo y difundirlo, pero sobre todo darlo a conocer, Talia celebró ayer sus V Jornadas de Patrimonio daliense, en los salones del Casino durante las jornadas de mañana y tarde. «Para ello un año mas contamos con la inestimable colaboración de los diferentes ponentes, que nos han introducido en temas de temática muy variada», según explicó a IDEAL el presidente del colectivo, Gabriel Lirola. Esta edición contó con diversas temáticas, como ‘La prensa en Dalías en el siglo XIX. Tipografía de plomo y uva’ donde se trató y explicó cómo la primera referencia encontrada en prensa a Dalías data del año 1804, fue en un periódico sevillano con motivo del terremoto que asoló la zona.

Tras una pausa para el café en la que se pudo degustar el patrimonio gastronómico con los dulces típicos del pueblo se trató el ‘Urbanismo y valores en Dalías’, a cargo de Justo García Zabala. Catedrático de Lengua y Literatura, quien recordó a través de fotografías algunos paisajes que ya no existen, como la plaza de las flores con jardín y una escalera característica. Tras él, Jorge Lirola Delgado., doctor de Estudios Árabes e Islámicos por la Universidad de Granada y presidente de la Fundación Ibn Tufayl, hizo una exposición sobre ‘El poblamiento en Dalías en la época andalusí’. A la hora de comer también se disfrutó de platos elaborados con productos de la zona, en el Restaurante Casino-Dalías y después José Miguel Acién Ruiz, del departamento de Historia de la Universidad de Almería, hizo ‘Una aproximación al paisaje de Dalías como Patrimonio Cultural’.

La última ponencia de la tarde corrió a cargo de Valeriano Sánchez Ramos, miembro de la Academia de la Historia y del Centro Virgitano de Estudios Históricos, quien habló de ‘Dalías en La Alpujarra, patrimonio inmaterial’, «de lo que se sienten orgullosos los dalienses y de lo que no, de ese patrimonio inmaterial que no se ve, no se toca pero está ahí como seña de identidad»

Precisamente los asistentes a estas jornadas así como la organización, firmaron un manifiesto de apoyo a la solicitud de que la Alpujarra sea declarada como Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco.

El coordinador de las jornadas, José Gabriel Lirola, destacó asimismo que «en esta ocasión, además de dar a conocer el patrimonio, hemos tenido la oportunidad de promocionar el patrimonio vivo, a los dalienses, en la figura de la joven daliense Encarni Maldonado, quien fue la encargada de cerrar las jornadas presentado su primera novela, recientemente publicada por ‘Ediciones Ortiz: ‘El pozo de los deseos’.

Tras unas diez horas de intensas jornadas, Talia agradeció la asistencia al acto, que estuvo presidido, además de por los miembros del colectivo, por el premio IDEAL a la Cultura que este diario otorgó a la asociación el pasado jueves.

“EL SOL DE LA INFANCIA”

El lunes 25 de Julio a las 20 horas, la alcaldesa de Rioja, María Isabel Sánchez Siles inauguró en el Centro de Día de Rioja, la exposición de fotografías “ El Sol de la Infancia”. Organizada por el Ayuntamiento de Rioja, el Museo Etnográfico de Terque y la Diputación de Almería, se podrá ver hasta el 14 de Agosto. El acto al que asistieron cerca de 100 personas entre adultos y niños fue muy emotivo, pues la visita a la exposición fue acompañada con la participación de niñas y niños del pueblo que recitaron y cantaron antiguas canciones y romances, aquellas con las que los niños de otros tiempos jugaban en las calles. Canciones para jugar a la rueda o a la comba, canciones para filas o grupos: “El Señor Don Gato o Tengo una muñeca” se oyeron en las voces de niñas que con sus vestidos blancos y lazos de época hicieron volver el recuerdo hacía esas imágenes que colgaban de las paredes. La exposición es un proyecto de investigación etnográfica del Museo de Terque y del fotógrafo Antonio Berenguel Valverde, sobre el mundo de la infancia. El autor de las fotografías es Antonio Javier Berenguel Valverde, natural de Las Norias de Daza (El Ejido), nacido en 1975. Fotógrafo profesional es miembro de la Asociación Amigos del Museo de Terque y colabora desde hace años en sus actividades, exposiciones y proyectos. Las fotografías del “El Sol de la Infancia” están realizadas en blanco y negro en diferentes lugares de Almería e intentan recrear bajo una mirada poética momentos que marcaron los años pasados de la infancia, juegos, escuela o actividades domésticas. El proyecto fotográfico es una propuesta muy innovadora de llegar a través de las imágenes al mundo perdido de la infancia. A un tiempo ya olvidado, a una infancia feliz, a niños con babis camino del colegio o jugando en el recreo. El sol de la infancia, la felicidad y las risas lo iluminaban todo. Las fotografías recogen momentos que a todos nos resultaran familiares, niños con el tirachinas en las manos o cogiendo un nido. Niños jugando con zancos de lata, corriendo en sus patinetes, jugando a la gallinica ciega. El mundo de las niñas en las tareas de la casa, cosiendo en sus bastidores y bolillos, barriendo o planchando, rezando a los pies de la cama. La escuela, como lugar de la infancia, cavas, antiguos pupitres, mapas, la regla del maestro nos acompañan en el recuerdo. La sensibilidad de nuestra mirada nos hará sentir el escalofrío del tiempo. El paraíso perdido. El conocimiento de nuestras pequeñas historias personales. La exposición itinerante, la ofrece de forma gratuita el Museo de Terque y la Diputación de Almería a ayuntamientos, museos y colegios. Desde el 2010, ha recorrido más de una docena de localidades entre ellas la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Sevilla, el Museo de Adra, Museo de Vélez Rubio, la Biblioteca Pública Villaespesa de Almería o pueblos como Terque, Ohanes, Alboloduy o Alhama. Su próxima visita será Benahadux en Septiembre.

La artesanía del esparto que aún vive en Dalías

Rafael Ruiz es uno de los pocos hombres en la provincia que siguen trabajando con esta planta

www.elalmeria.es M. Ruiz / Dalías | Actualizado 30.01.2011

Su casa está decorada con todo tipo de objetos de esparto. Probablemente es uno de los pocos hombres que aún hacen este tipo de manualidades. Rafael Ruiz, vecino de Dalías, a sus 86 años, trabaja el esparto como hobbie, pero hubo una época en la que lo hacía por necesidad. Él mismo se hacía las esparteñas o las agobías, un tipo de calzado, con el que andaba por los cerros de Pecho Cuchillo, el Pelao, San José o la Balsa del Sabinar, allá por la época en la que se dedicaba al pastoreo.

Su mujer, Dolores Criado, le preparaba la comida y él se la llevaba en su capacha, un tipo de cesta grande. El agua la portaba en una calabaza o en un morral de cuero. Así pasaba los días, entre cerro y cerro, con 300 cabras blancas, que eran de su padre y que heredó más tarde. El esparto comenzó a trabajarlo bien pequeño, con tan sólo cinco años. “Veía a mi padre y a mi hermano Fernando, así aprendí”, cuenta. En esa época no era un entretenimiento, lo hacía para sacarse un dinero, para venderlo, “para un paquete de tabaco con 12 años cuando se quitó la guerra”, explica.

A los pequeños les hacía cochecitos de alambre, así jugaban. Los vendía a tres gordas o a peseta. “Para los niños los Reyes Magos eran eso, cosas de alambre”, relata. Durante la época en la que trabajó como pastor, como tenía tiempo y no le faltaba el esparto, pues se dedicó a hacer todo tipo de objetos. “Cuando estaba en el cerro con las cabras, lo hacía con la luz de un candil en el Cortijo de Chiclana”, dice. En este cortijo, en la montaña, pasó gran parte de su juventud. Iba un día sí y otro no. “Cuando se me terminaba la comida volvía al pueblo”. En Dalías ya lo conocían como ‘Rafael el chiclanero’.

Compró su casa gracias a la venta que hizo de 30 cabras con las que ganó 3.000 pesetas. “En los tiempos de Franco tenías que ser pastor o tener un bancal de uvas para poder comprarte una”, explica. Y entonces se casó con su mujer Dolores, cuando ambos tenían 25 años.

Su afición no la abandonó ni siquiera cuando comenzó a trabajar con unos compresores. Pero en esa época disponía de menos tiempo y el escaso que le dedicaba se limitaba a las noches y los domingos. Una estera de dos metros por aquí, dos espuertas por allá, y el tiempo transcurría entre cestos y capachos. “Siempre me ha gustado”, dice.

Ahora, a sus 86 años cumplidos el pasado tres de enero, sigue haciendo esparto porque le entretiene y porque mantiene la ilusión de que le hagan encargos. Para él no hay nada difícil de hacer, si ve una cosa, la hace en esparto: cestos, esteras, capachos, espuertas, paneros, pleitas, serones, albardas y aguaderas, agobías y esparteñas. Hace hasta burros de esparto. En una ocasión llegaron a encargarle hasta 70 cestos para venderlos en una tienda de Barcelona.

Como él, quedan ya pocas personas. Por eso, en el pueblo le han dado un diploma y lo llaman para los eventos culturales, incluso ha enseñado unas ligeras nociones sobre el esparto a los niños.

La Junta restaurará en Dalías la torre de La Garita y la de Aljízar

www.teleprensa.es | Publicado el 27-01-2011 17:02

ALMERÍA.- La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía va a acometer intervenciones urgentes de reparación en dos torres de Dalías, ambas declaradas Bien de Interés Cultural, con categoría de monumento y de época andalusí. Se trata de la Torre de la Garita y de la Torre de Aljízar, que se encuentra adosada a la ermita de los Dolores. La inversión de la Junta para frenar el deterioro que sufren estos dos inmuebles, asciende a 172.389 euros.

La delegada de Cultura en Almería, Yolanda Callejón, ha señalado que las obras consolidarán los monumentos y detendrán el deterioro progresivo de los mismos para conseguir una adecuada puesta en valor.

Callejón ha manifestado su “empeño en poner todos los medios que estén a su alcance para que el patrimonio histórico y cultural existente en Dalías siga siendo una de las principales señas de identi-dad del municipio”.

Torre de la Garita

La Torre de la Garita, de época Andalusí, está declarada Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría Monumento. La Consejería de Cultura va a acometer con la Empresa Rehabitec una intervención urgente de reparación que consistirá en obras de consolidación de la torre, en las que invertirá 55.662 euros. Con esta actuación se subsa-narán las patologías que la torre tiene actualmente y se detendrá el deterioro progresivo del Monumento.

De la torre se conservan los dos muros de menor longitud y el arranque de los otros dos.

Es de planta rectangular, a modo de atalaya, de pequeñas dimensiones. Sus muros están realizados en hormigón ciclópeo de cal y se encuentra sin cubierta. Se ubica en un lugar dominante desde donde se divisa casi toda la vega de Dalías y en especial, el actual emplazamiento de la ciudad.

Torre de Aljizar y ermita de los Dolores

La Torre de Aljízar, al igual que la de La Garita, es de época andalusí y está declarada BIC con categoría de monumento. Está ubicada en la rambla de Almecete y se encuentra adosada a la ermita de los Dolores, donde existía una antigua mezquita de origen medieval.

La Consejería de Cultura va a invertir 61.726,90 euros en obras de consolidación y restauración de la Torre-Ermita para subsanar las patologías de la situación actual y prevenir daños mayores y así detener el deterioro progresivo del Monumento y conseguir una adecuada puesta en valor.